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29 agosto, 2025

Vuelve “De eso no se canta” al Palacio El Victorial

“Todo recobra sentido con la coyuntura social de cada época. Estas canciones sonarán hoy con madurez y el mismo sentimiento de aquella primera vez, cuando estrenamos hace siete años”, dice Nicolás Cúcaro, uno de los protagonistas del musical documental testimonial “De eso no se canta”, que vuelve a escena en tres únicas funciones el 5, 19 y 26 de septiembre en el Palacio El Victorial, Piedras 722.

La obra fue declarada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires ¨De interés para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos¨ y ganó el Premio Hugo al “Mejor Espectáculo de Café Concert”, “Mejor actriz” para Déborah Turza y “Mejor actor” para Cúcaro. Dirigida por Pablo Gorlero, completan el elenco Manuela Perin y Julián Rubino. Cuenta con el pianista en escena Juan Ignacio López.

Al arte siempre intentaron prohibirlo o callarlo, pero a pesar de las persecuciones, las muertes y la censura, los poetas nunca callaron. Muchos ya no están, pero sus canciones siguen vivas con ellos. “De eso no se canta” es un musical documental-testimonial que repasa aquellas canciones que alguna vez fueron prohibidas, unidas por textos de escritores y poetas que también alguna vez fueron censurados. Desde la época de la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra Civil Española, la Guerra de Secesión norteamericana, el convulsionado 1968 y las dictaduras militares latinoamericanas hubo canciones que hoy perduran como: “¡Ay, Carmela!”, “Bella Ciao”, “Te recuerdo, Amanda”, “Strange Fruit”, “La balada del Comodus Viscach”, “Canción de Alicia en el País” o “La marcha de la bronca”, entre muchas otras. Es el momento de recordarlas, de decirlas, de cantarlas para mantener viva la memoria.

Conversamos con Cúcaro, quien además formará parte de una fecha en “Incidente en Vichy”, la obra de Arthur Miller que se presenta desde junio con localidades agotadas en Espacio Callejón.

Periodista: Qué personajes aparecen en la obra que fueron prohibidos o callados? ¿Cuáles evocan que, pese a la persecuciones, muertes o censura al final nunca lograron callar?

Nicolás Chúcaro: La señora del pañuelo, que encarna Deborah Turza, representa la sabiduría y lucha constante ante las injusticias; el hippie que hace Julián Rubino, simboliza la libertad, lo diferente frente a la norma; la estudiante que compone Manuela Perín representa la inquietud por el saber constante y la lucha de todos los estudiantes a lo largo del tiempo; y el joven revolucionario que hago yo, representa la juventud activa y con esperanza de poder cambiar la realidad. Todos conformamos al pueblo, a la gente que fue y es callada, somos pueblo. Al ser un musical documental testimonial, todo está atravesado por la música y la poesía. Evocamos a grandes artistas que fueron censurados. Víctor Jara, Nacha, Favero, Moris, Mario Benedetti, Pedro y Pablo, etc.

P.: La obra recorre la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra Civil Española, la Guerra de Secesión norteamericana, el mayo francés y las dictaduras militares latinoamericanas. ¿Cuáles te tocan más?

N.C.: Las de acá, todo el bloque argentino es el que más me atraviesa por una cuestión de cercanía. Lo que pasa en las canciones que caminaron las mismas calles que caminamos nosotros hoy, somos parte de eso, de la lucha de las Madres, Abuelas, que siguen en pie. Escuchar el CD es diferente a interpretarlas actoralmente, nos metemos en la historia, la hacemos carne, estamos cerca del dolor sufrido por esas personas. No concibo vida sin empatía. “Te recuerdo Amanda” es de las que más me conmueven, en torno a Víctor Jara.

P.: “¡Ay, Carmela!”, “Bella Ciao”, “Te recuerdo, Amanda”, “Strange Fruit”, “La balada del Comodus Viscach”, “Canción de Alicia en el País” o “La marcha de la bronca”, ¿cómo resuenan hoy?

N.C.: Hace 7 años estrenamos la obra y pasaron 3 gobiernos, la pandemia, y las canciones suenan y sonarán siempre con esa potencia. Todo recobra sentido con la coyuntura social de cada época. En 2018 al país lo habían endeudado los mismos que nos endeudan hoy, esta vez con más crueldad. Son canciones que van a sonar con madurez y el mismo sentimiento de aquella primera vez, en medio de la lucha, la militancia y la fe, esos condimentos hacen que hoy suenen con más fuerza.

P.: ¿Cómo ves hoy el teatro y la cultura?

N.C.: Difícil ya que es atacada, intentamos salir adelante a pulmón, la pasión por esta profesión es lo nos sostiene. La situación económica perjudica al teatro, las familias no pueden pagar tantas entradas entonces nos esforzamos para ofrecer promociones y cobramos menos, los números no cierran para nadie. Veo una cultura golpeada por el poder, basta con observar lo de Milo Jota en la ex Esma o Lali, que tuvo su show demorado por una amenaza de bomba. Les molesta que alguien piense diferente.

P.: ¿Qué te atrae de “Incidente en Vichy” de la que formarás parte el 18 de septiembre? ¿Qué podés decir de este clásico de Miller?

N.C.: Me contactó Gorlero para formar parte de la obra que ya tiene su tiempo en cartel, es un texto increíble, todos los actores están comprometidos con la historia que se cuenta, la dirección de Pablo se nota en este grupo de actores que rozan la perfección. Me atrajo la estética, el texto, el componer un personaje que está en escena desde el minuto cero y sale hacia el final, eso es algo que nadie se quiere perder. Es una temática que me interpela, está relacionada con “De eso no se canta” por cuanto se quiere disfrazar al facismo, se habla de “gente de bien”, algo que no es muy diferente al “ser un argentino de bien” como se dijo en este último tiempo. Hay frases que hacen pensar que nosotros también caemos en la trampa. “No van a hacer eso, no los van a dejar” como la gente que repite que “El congreso no los va a dejar llegar a esos límites”. Estoy feliz de sumarme en esta fecha y ojalá en un futuro salgan más.

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