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9 febrero, 2026

Central: entre el vaso medio lleno y medio vacío, un aprendizaje urgente

La ambivalencia en el discurso de Jorge Almirón en la conferencia de prensa pospartido contra Aldosivi explica en cierta forma las sensaciones que quedaron en Central después de un partido más, el cuarto en este torneo Apertura, que dejó, como suelen hacerlos casi todos, algo de enseñanza. Al entrenador canalla no se le movió un pelo cuando expresó la bronca por el resultado, ya que consideró que su equipo merecía quedarse con los tres puntos, pero tampoco dejó margen para la duda cuando expresó su conformidad respecto al crecimiento futbolístico que va notando.

No está mal que lo razone de esa forma porque a grandes rasgos fue lo que sucedió, pero si de enseñanzas se trata, el Canalla se trajo unas cuantas desde Mar del Plata. Algunas en especial.

Es cierto que Central debió atesorar los tres puntos. La explicación no hay que hacerla demasiado rebuscada. Fue el equipo que manejó los tiempos del partido casi de principio a fin, a excepción de ese tramo final en el que Aldosivi alcanzó el empate y hasta se animó a ir por más todavía.

Mayor solidez en el juego canalla

Esa superioridad que Central mostró frente al Tiburón fue consecuencia de cierta solidez en el juego que, también hay que decirlo, la logró por lo rápido que que puso en ventaja.

El Canalla sabía que se enfrentaba a un equipo inferior en nombres y en jerarquía, que hasta aquí no pudo ganar en lo que va del torneo, pero frente a esos equipos la obligación siempre es mayor. Pero Central hizo su parte. Y lo logró mostrando, aunque de a ratos y no de manera constante, un andar un poco más aceitado que en presentaciones anteriores. Con Di María como conductor, generador y participante de casi todas las acciones de riesgo, por momentos se vio sincronización, rotación, asociaciones, frente a un Aldosivi bastante desorientado y que tuvo que empezar a hacer un gasto físico mayor al que había imaginado en la previa en esto de tener que correr rápidamente dese atrás en el resultado.

Si el golazo de Cordero no hubiese aparecido en el final y Central se hubiera quedado con la victoria, en análisis iba a ser seguramente que los carriles fueron otros totalmente distintos a los utilizados en el Cilindro de Avellaneda, ante Racing, en el único encuentro que el Canalla pudo ganar en lo que va del torneo.

Más decidido a la contra

Es cierto, aquella vez el pésimo estado del campo de juego no ayudaba y quizá por eso se intentó jugar de otra forma (mucho más predispuesto al contraataque), pero lo cierto es que la diferencia entre un partido y otro existió. Es más, también se vio algo distinto en relación a River, aunque, está demás decirlo, no es nada sencillo dominar al Millonario de principio a fin como sí puede resultar hacerlo contra este Aldosivi.

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Lo que Almirón notó, de hecho lo hizo público también en la conferencia de prensa, fue que su equipo cumplió con uno de los desafíos más importantes del fútbol: generar peligro en el arco de enfrente.

Que Axel Werner, hoy arquero de Aldosivi, haya sido uno de los destacados el sábado por la tarde en el Minella explica en gran medida eso que pesó, sintió y dijo el técnico canalla. Ojo, generar mucho y no convertir también termina siendo una falencia, aunque ello amerite otro tipo de análisis, al menos con otro enfoque.

La otra mitad del vaso

Pero en ese vaso medio lleno que atenúa la angustia está también la otra mitad, la que vacía en parte el contenido que satisface. Si en Central sienten que hay un plantel de jerarquía, con futbolistas capaces de resolver cuestiones por más difíciles que sean, sólo es cuestión de demostrar que ese pensamiento no es erróneo.

Y aquí es donde entra a tallar la “bronca” de la que habló Almirón en conferencia de prensa. Porque no fue sólo estos dos puntos que quedaron en el camino por esa arremetida de Aldosivi, sino se sumó a aquella puñalada trapera que le metió Belgrano en la primera fecha, que fue muchísimo más dolorosa. De todas formas, ambas evidenciaron una clara falencia del equipo.

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Central tiene equipo de sobra como para pilotear alguna situación tormentosa, aunque este no haya sido el caso. Es que Aldosivi no molestaba un poco, pero no lo agredía. Y no sólo al equipo le faltó la picardía para hacer que los minutos se consumieran de otra manera (en esto hasta pudo haber colaborado que Almirón realizará al menos uno o los dos cambios que tenía todavía a disposición), sino que extrañó que después de un partido correcto desde lo defensivo. En una de las últimas bolas aparecieran tres rivales en soledad como para definir. Fue Cordero, pero pudieron haber sido cualquiera de sus dos compañeros que también andaban por ahí, libres de marca.

Un aprendizaje central

Todavía no se sabe cómo terminará Central esta fecha, si dentro o fuera de los ocho, pero sí un poco más lejos en la anual, aunque para ello falta una eternidad. Pero lo más importante, de este tipo de errores el aprendizaje debe ser inmediato. Porque en Central consideran que se armaron para dar batalla en la Copa Libertadores y en un torneo tan complejo como ese no habrá ni el más mínimo lugar para las dubitaciones.

Está bien que Almirón sienta tranquilidad porque advierte que el equipo está en pleno proceso de crecimiento. Tampoco está mal que tome nota de ciertas cosas, porque si el salto de calidad hubiese sido claramente visible el regreso a Rosario hubiera sido con los tres puntos en el bolsillo.

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