Instagram anunció una nueva herramienta que notifica a madres, padres y tutores cuando un adolescente realiza búsquedas reiteradas vinculadas al suicidio o a la autolesión. La novedad, que forma parte del sistema de supervisión parental de Instagram, vuelve a poner en agenda, en Córdoba, el debate sobre el alcance real de la tecnología en la prevención de conductas de riesgo.
Así, la psicóloga Danira Souto analizó el impacto de la medida en diálogo con Perfil Córdoba. La función no se activa de manera automática: requiere que un adulto configure previamente la supervisión en la cuenta del adolescente. Para la especialista, ese punto es central. “Muchas familias creen que la herramienta se agrega sola y no es así: hay que habilitarla de forma intencional”, aclaró.
Un aviso que abre la conversación, pero no reemplaza la intervención
Desde una perspectiva clínica, Souto sostuvo que el principal valor del sistema es actuar como un disparador de diálogo, no como un mecanismo de evaluación. “La tecnología puede alertar, pero la intervención siempre es humana”, subrayó. Un algoritmo puede detectar patrones de búsqueda, pero no reconstruir el contexto emocional, la historia personal ni la gravedad real de una situación.
En ese sentido, advirtió también sobre el riesgo de la sobre–alerta, especialmente en la adolescencia, donde el lenguaje en redes suele ser irónico, exagerado o performativo. No toda expresión intensa equivale a una intención suicida. Sin embargo, en clave preventiva, el balance puede ser positivo: “En prevención muchas veces trabajamos con esta lógica: si el costo de detectar de más es abrir una conversación incómoda y el beneficio potencial es intervenir a tiempo en una crisis real, ese balance puede ser clínicamente valioso“.
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Para la psicóloga, el error sería pensar esta función como una solución en sí misma. “Debería ser una pieza más dentro de una política de prevención más amplia que incluya psicoeducación, formación a familias y docentes, espacios donde se pueda hablar del tema sin miedo y acceso real a atención profesional”.
Redes, señales de malestar y la necesidad de una red real de cuidado
En el contexto local, Souto explicó que en Córdoba las redes sociales se convirtieron en uno de los principales espacios de socialización de adolescentes y jóvenes: “muchas veces lo que no se dice en casa o en la escuela aparece primero en redes“.
Por eso, cualquier mecanismo que permita visibilizar el malestar puede tener impacto, siempre que el mundo adulto responda desde la escucha y no desde la vigilancia. “A veces el primer paso no es resolver todo, sino animarse a poner el tema sobre la mesa“.
En la práctica clínica, la especialista observa con frecuencia cambios de tono en publicaciones, mensajes asociados a desesperanza, agotamiento extremo, humor autodescalificante o ironías sobre la muerte que, leídas de manera aislada, pueden parecer simples chistes. “El análisis nunca puede basarse en una frase suelta, sino en la persistencia, la intensidad y, sobre todo, en el cambio respecto del funcionamiento previo de la persona”.
En términos de acompañamiento, advirtió que una alerta digital solo cobra sentido si existe una red real de atención. En Córdoba, ante señales de riesgo, se puede recurrir a servicios públicos de salud mental como el Hospital San Roque (Nuevo), el Hospital Misericordia, el Hospital Tránsito Cáceres de Allende y, en el caso de niñas y niños, el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad.
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También destacó el trabajo del Programa Provincial de Prevención del Suicidio, dependiente del Ministerio de Salud de Córdoba, que desarrolla acciones de capacitación y dispositivos de abordaje para jóvenes y familias.
Entre las señales que no deben minimizarse, la psicóloga mencionó: “cambios en el tono del contenido, publicaciones más asociadas a desesperanza, vacío, inutilidad o agotamiento extremo. También humor autodescalificante o ironías sobre la muerte. Otra situación frecuente es que en la vida cotidiana sigan funcionando relativamente bien, lo que tranquiliza a la familia o a la escuela, pero en redes aparezca un relato mucho más crudo de lo que están viviendo. Historias con frases ambiguas, despedidas veladas o mensajes que sugieren sentirse una carga. No siempre implican riesgo inminente, pero sí indican que algo necesita ser escuchado”.
