El cierre o la paralización de empresas como Sancor y Lácteos Verónica evidencian una crisis en la cadena láctea, tanto en su sector primario como industrial. En Santa Fe, la situación también impacta a productores y cooperativas.
La histórica Sancor anunció su quiebra y Lácteos Verónica atraviesa un momento de incertidumbre que tiene a 430 trabajadores sin percibir salarios y a los dueños sin dar respuestas. Del lado de las Pymes también se siente el cimbronazo: “La crisis de rentabilidad y la amenaza de desaparición está sobre el pequeño productor, que coincide con el que en general está cooperativizado”, dice Martín Echavarri, presidente de la cooperativa láctea Dos Hermanos de Serrano e integrante de la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe).
El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) informa que, entre 2023 y mayo de 2025, cerraron 1.024 tambos en la Argentina. En otro relevamiento de marzo de este año, asegura que entre 2010 y 2026 los tambos de menos de 2.000 litros de producción diaria redujeron “significativamente” su importancia en la producción de leche. En cambio, los tambos de más de 10.000 litros diarios quintuplicaron su participación en la producción. Esto obedece, explica, a las dificultades de los tambos pequeños por falta de acceso al financiamiento y de incorporación de tecnología, entre otros factores.
La cooperativa Dos Hermanas se ubica en Serrano (Córdoba). Nuclea a 33 socios, 35 tambos de pequeña y mediana escala que producen, en total, 100.000 litros de leche diarios. La producción se vende a la empresa Punta del Agua. La cooperativa cuenta además con 26 trabajadores en relación de dependencia en una planta de alimentos balanceados, un supermercado y en el área de administración, de recolección y transporte de leche y de picado de forraje. “La cooperativa sigue siendo un instrumento de ayuda al pequeño productor”, plantea Echavarri.
Para Echavarri, cada industria láctea tiene una realidad distinta y varían, en cada una, los orígenes de la crisis. Considera que los problemas en Sancor comenzaron hace 20 años. Alude al acuerdo con Venezuela, firmado en 2006, como una de las razones. En 2017, por el default, ese país dejó de abonar a la empresa y contrajo una deuda millonaria. También menciona “una estructura pesada y malas decisiones”. Pero, en líneas generales, subraya que hay una crisis de rentabilidad que se explica por la caída del consumo. Apunta que hay una “primarización del consumo”, en el que el consumidor elige productos con menos valor agregado, que son los que le dan “mayor margen a la industria”. Y detalla que el 80 por ciento de la leche se destina a productos con poco valor agregado.
Agrega que, si bien en Argentina la industria está “bastante atomizada”, más del 50 por ciento de la producción está en manos de cuatro o cinco grandes. Y que esas empresas están en proceso de venta, de fusiones, de inyección de capital externo. Tal es el caso de Saputo (con marcas como Ricrem o La Paulina) que acaba de vender el 80 por ciento de sus activos al Grupo Gloria, que opera en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú. Mientras que el precio de la leche subió un seis por ciento durante 2025, los costos de producción se incrementaron hasta el 70 por ciento en algunos casos, compara. Los costos incluyen combustibles, insumos para el tambo, fertilizantes, productos veterinarios y arrendamientos. “Más del 60 por ciento de la producción de los tambos se hace sobre tierra arrendada. Y el costo de la tierra, que se alquila en quintales de soja, es una carga pesadísima para los tambos”, grafica. Y señala que hoy reciben entre 475 y 480 pesos por litro de leche entregado, con un costo de producción de casi 500 pesos por litro.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó en 2025 una recuperación de la producción primaria de leche y de sus derivados. Indicó, con base en datos oficiales, que la producción conjunta de queso, yogures y leches fermentadas, leche en polvo, dulce de leche, crema y manteca totalizó 389.700 toneladas en el primer cuatrimestre del año, lo que implicó un crecimiento del 13 por ciento respecto al mismo período de 2024. Explicó que, en 2023 y parte de 2024, el sector lácteo en Argentina atravesó diversos problemas debido a “una de las sequías más severas del último siglo y un contexto macroeconómico complejo”. Pero destacó una recomposición desde mediados de 2024 por una mejora en los precios internacionales y la eliminación de las retenciones en agosto de ese año. Además, el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) lanzó una línea de créditos específica para el rubro.
Pero el consumo no acompañó ese proceso. El OCLA destaca que las ventas de lácteos en general cayeron fuertemente en 2024. Si bien en 2025 se dio una recuperación parcial, esta no fue acompañada por una recuperación en valor “debido a que la sobreoferta de productos lácteos ha generado un crecimiento de los precios por debajo de los niveles inflacionarios generales”.
