El empresario textil Raúl Hutin, al frente de la fábrica Scalter desde hace 54 años, asegura que el sector atraviesa su peor momento histórico, con caída del consumo, capacidad ociosa récord y costos disparados.
Raúl Hutin, empresario textil y tercera generación al frente de la fábrica Scalter (fundada en 1950 en Moreno, provincia de Buenos Aires), analiza la situación actual de la industria. Con 76 años de historia familiar, la empresa supo reconvertirse: de producir telas tejidas para trajes de hombre en sus orígenes, pasó en los años 80 a las telas no tejidas (barbijos, bolsas, productos industriales y agrícolas), giro que se completó en los 2000.
Hutin afirma haber atravesado todas las crisis de las últimas décadas, desde la apertura de Martínez de Hoz hasta los noventa, el 2001 y el macrismo. Sin embargo, sostiene: “La crisis actual es la más grave por su profundidad y velocidad”. Compara el proceso con el menemismo: “Mientras aquel desplegó su programa en una década, este gobierno en dos años terminó con toda la industria”.
En el sector textil, describe un deterioro fuerte y sostenido. La capacidad ociosa, que rondaba el 40%, cayó a niveles donde “muchísimas empresas no llegan al 20% de utilización”. El sector acumula una caída del 22%, en línea con otros rubros industriales que registran bajas cercanas al 24%.
El cuadro se completa con una fuerte caída del consumo. “No se vende nada, ni nacional ni importado”, explica. Para Hutin, el problema central hoy no son las importaciones sino la falta de poder adquisitivo: salarios en retroceso y una población que apenas cubre lo básico. “Si no llegás al plato de comida, no vas a comprar productos manufacturados”, resume.
A esto se suma la presión de los costos. La materia prima que usa Scalter subió 100% en apenas un mes, como ocurrió con otros insumos derivados del petróleo (poliéster, polipropileno). La consecuencia es una encerrona: no se pueden trasladar precios sin perder ventas, pero tampoco absorberlos sin descapitalizarse.
También cuestiona la idea de que la ropa es cara en Argentina: “No es solo la ropa. Todo es caro. El dólar subió muy por debajo del resto de los precios y eso se nota”. Para Hutin, el problema no está en la producción sino en otros eslabones, como la comercialización.
Sobre el empresariado argentino, cree que hay más silencio que respaldo: “Muchos se callan pero nadie dice que esto es una maravilla”. Y sobre el futuro, no es optimista: “Estamos mal y vamos peor”. El cierre es directo: “Esta película ya la conozco. Y el final, también”.
