La obra, que originalmente se estrenó en el año 2000, regresa en una “recomposición escénica” con un elenco masculino, explorando el dolor y el cuerpo desde una perspectiva actual.
Este domingo 5 de abril, el colectivo Ficción Física, dirigido por Marcelo Díaz y Alejandra Anselmo, presentará en el espacio La Orilla Infinita una nueva versión de la obra “Dejá que sufro yo”. La pieza original, estrenada hace 25 años por el grupo Ester Primavera, abordaba el dolor y el sufrimiento desde una perspectiva física protagonizada por mujeres.
Según explicaron sus creadores, este montaje no es una reposición, sino una “recomposición escénica” que revisita el material original con nuevas corporalidades, miradas y herramientas. En esta ocasión, el elenco está integrado por cinco actores: Diego Stocco, Ulises Fernández, Ignacio Vega Dávalos, Francisco Nakayama y Agustín Roberti.
“Una obra con historia, una historia que nunca termina. Los avatares del cuerpo que sufre, que intenta curarse. El cuidado, la ternura y el abandono. La precariedad que nos acecha se mezcla con el frenesí, el éxtasis o la derrota”, describen Díaz y Anselmo sobre la propuesta.
El director Marcelo Díaz recordó el origen de la obra: “Es un material que surge de una frase familiar, ‘dejá que lavo yo’. Al trabajar con mis compañeras en el profesorado, reemplazamos el verbo ‘lavar’ por ‘sufrir’, descubriendo un concepto más paradigmático de nuestra cultura”.
Respecto al cambio de un elenco femenino a uno masculino, Díaz reflexionó: “El cambio está en las cuestiones de género que fueron determinantes en estos 25 años. Ahora tiene un peso la autopercepción, cambió la manera de entender qué es un hombre y qué una mujer. En estos cuerpos aparece otra clase de sufrimiento, otra forma de llevar esas mismas marcas”.
El colectivo Ficción Física trabaja la fisicalidad entendiendo al cuerpo como una herramienta narrativa, identitaria y filosófica de gran potencia. La función contará con asistencia de Analía Torti, escenografía de Francisco Nakayama, vestuario de Cristian Ayala y María Carolina Leali, ambiente sonoro de Pablo Páez, luces de Marcelo Díaz y gráfica de Diego Stocco.
