El líder del movimiento, Naim Qassem, calificó el diálogo de “capitulación”, mientras continúan los enfrentamientos en la frontera y se profundiza la crisis humanitaria en el sur del Líbano.
El jefe del movimiento proiraní Hezbolá, Naim Qassem, exigió la “anulación” de la reunión prevista para este martes en Washington entre representantes de Líbano e Israel, afirmando que estas conversaciones son una “capitulación”. Las autoridades libanesas han expresado que Beirut prioriza un cese el fuego en el conflicto con Israel, mientras que Tel Aviv descarta esa opción inmediata, prefiriendo enfocarse en un proceso formal de diálogo de paz.
“Rechazamos las negociaciones con la entidad israelí. Esta negociación es una sumisión y una capitulación”, declaró Qassem en un discurso, pidiendo la cancelación del encuentro que será auspiciado por la administración estadounidense. Cientos de simpatizantes de Hezbolá protestaron durante el fin de semana contra las conversaciones.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, insistió en que Israel seguirá con su plan de crear una “zona de seguridad sólida y más profunda” en el sur del Líbano, donde los combates continúan. Netanyahu calificó como “aldeas terroristas” a los pueblos libaneses cercanos a la frontera, cuyas casas están siendo destruidas por el ejército israelí como parte de esta estrategia.
Según cifras libanesas, los enfrentamientos, que comenzaron el 2 de marzo, han dejado al menos 2.055 muertos, incluidos 165 niños y 87 trabajadores de la salud, y han causado el desplazamiento de aproximadamente un millón de personas. La inminencia de las conversaciones no ha frenado la destrucción de viviendas en las áreas fronterizas.
