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2 abril, 2026

La muerte de un anestesiólogo por sobredosis pone en foco la salud mental y los controles hospitalarios

Tras el fallecimiento de un médico en Buenos Aires por consumo de fármacos intrahospitalarios, desde Rosario se destaca la necesidad de reforzar el acompañamiento a los profesionales y la trazabilidad de medicamentos.

La muerte por sobredosis de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo de 29 años, generó un fuerte impacto en el ámbito médico. El profesional, que trabajaba en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, falleció por el consumo de una mezcla de fentanilo y propofol, sustancias reservadas para uso intrahospitalario que, según la investigación, fueron robadas del Hospital Italiano de Buenos Aires.

En este contexto, desde la Asociación Rosarina de Anestesia, Analgesia y Reanimación (ARA) se plantea la necesidad de abordar dos ejes fundamentales: el acompañamiento al personal de salud y el control estricto de ciertos fármacos. “Esos ejes evitan una tragedia como esta”, afirmó el médico anestesiólogo Bruno Di Mónaco, secretario de Recursos Humanos de ARA, en diálogo con La Capital.

Di Mónaco explicó que la incidencia de consumo problemático de sustancias es similar en la población general y en la médica, situándose en torno al 10%. “El problema es que especialidades críticas como anestesiología tienen exposición a sustancias más potentes, con otras consecuencias”, señaló, aclarando que esto no implica una mayor prevalencia de adicciones entre los médicos.

El profesional hizo hincapié en no banalizar el caso, recordando que una adicción es una enfermedad. “Una adicción no es una anécdota ni un desvío moral: es una patología que afecta a toda la sociedad y los médicos no son la excepción”, afirmó.

En relación a los controles, Di Mónaco destacó que en Rosario existe un fuerte sistema de trazabilidad de drogas hospitalarias, especialmente anestésicas y psiquiátricas. Desde ARA también realizan controles y testeos aleatorios de opioides. Sin embargo, subrayó que la contención de los profesionales es el primer paso de prevención.

En la provincia de Santa Fe se han registrado incidentes relacionados con el control de fármacos. En agosto de 2025, el Ministerio de Salud abrió un sumario administrativo tras la desaparición de 68 ampollas de fentanilo en el Hospital Iturraspe de la capital provincial. En diciembre del mismo año, cuatro empleados del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) fueron condenados por el robo sistemático de medicamentos e insumos.

Di Mónaco señaló que un sistema de salud moderno debe garantizar tanto la seguridad del paciente como la de los equipos de salud, incluyendo su bienestar mental. En Rosario, ARA cuenta con un equipo dedicado a la creación de protocolos para el bienestar profesional y el acompañamiento psicológico de los anestesiólogos, con un protocolo de denuncia anónima para quienes necesiten ayuda.

“La gente tiene que venir tranquila (al sistema de salud) porque hay sistemas para garantizar la seguridad”, concluyó el médico, buscando llevar calma a la población tras este episodio.

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