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Santa Fe
21 febrero, 2026

Central mereció un poco más, pero pagó su apatía con una derrota ante Talleres

Hizo poco Talleres para llevarse los tres puntos del Gigante, pero fue poquito lo que hizo Central para ganarlos. Fue injusta la caída y está bien remarcarlo, pero también es necesario resaltar que el equipo no se pareció en nada a lo que había mostrado frente a Barracas, que fue una bola de nervios y también de imprecisiones.

El Canalla dejó pasar en Arroyito una gran chance para trepar posiciones en la tabla.

Pero no sólo eso, sino que también sufrió una nueva derrota en casa y varios futbolistas salieron tocados a poco más de una semana del clásico. Pero claro, lo que quedó fue ese traspié, que pudo y debió al menos ser empate, pero no fue. Un mal paso del equipo de un Jorge Almirón, quien frente a la falta de reacción dentro de la cancha hizo poco desde afuera para intentar cambiar algo.

Central tuvo un par a favor

En el marco de un inicio cortado, sin fluidez en el juego, a Central se le hizo cuesta arriba plasmar la supremacía que seguro había ideado. Igual encontró un par de jugadas. La segunda, la más clara, en un centro de Sández que encontró a Di María en el segundo palo, aunque al campeón del mundo le quedó para la derecha, tan incómoda que casi desde la línea del arco la mandó al lateral.

Una falta acá, otra detención allá y en el medio un Zunino que de cada jugada con pelota detenida hacía una ceremonia. Central al menos tenía a raya a un Talleres que insinuaba, pero no molestaba demasiado. Pero le faltaba claridad. Di María entraba bastante en juego, pero solo no podía. Julián Fernández se mostró discontinuo, Copetti y Veliz hacían lo que podían, con un equipo por detrás que generaba poco.

Doble rebote y gol de Talleres

La cancha casi estalla con un zurdazo tremendo de Di María que devolvió el travesaño. Era “el” momento de Central en el partido. Pero la noche se le torció con ese doble rebote en el borde del área canalla que le quedó a Ronaldo Martínez. Y el paraguayo fusiló a Ledesma.

Demasiado premio para Talleres, que había hecho poco y nada. Demasiado castigo para Central, que tuvo algo de mejores intenciones del rival, pero que le faltó claridad para trasladarlo al resultado.

Almirón consideró que no era necesario cambiar alguna pieza y su equipo fue más de lo mismo. Con los nervios ganándole la pulseada al fútbol. Porque el equipo iba una y otra vez, casi por inercia, sin la potencia ni la claridad necesarias. Di María seguía siendo el único que mostraba algo distinto. Veliz no llegó de cabeza, Ibarra metió un zapatazo de aire y Fideo un remate que dio en un rival. Todo era ganas, pero de fútbol poco y nada. Así y todo, no merecía ir perdiendo.

Guido Herrera, figura

Mejoró algo cuando Almirón se dignó a hacer un cambio. Cantizano adentro, afuera Veliz, Julián Fernández a la derecha y Di María más suelto. Otra vez Fideo apareció con un enganche y un remate al segundo palo que tapó Herrera. Y enseguida un tapadón de Herrera a Cantizano.

En esa impotencia transcurrió el partido. Tan nublada tenía vista Central que Almirón recién hizo un nuevo cambio (ya había ingresado también Soto por Sández) en el segundo minuto de adición. No quedaba nada y en ese puchito de segundos Central ya no pudo.

La imagen de la última jugada, con Di María eligiendo el primer palo en un tiro libre en el que el resto del equipo estaba dentro del área de Talleres, quizá haya sido la postal de lo que fue el Canalla en 90 minutos en los que no dio la talla.

Y con la derrota, inmerecida, dejó pasar una hermosa chance de acomodarse en la parte alta de la tabla.

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