Dos paramédicas que regresaban de vacaciones asistieron el parto de Brielle Renee Blair, una bebé nacida en un vuelo de Delta Air Lines. El nacimiento en el aire es un fenómeno poco frecuente, con menos de cien casos registrados en la historia de la aviación.
Brielle Renee Blair no había llegado todavía a este mundo cuando su madre, Ashley Blair, despegó el pasado viernes en un vuelo de Delta Air Lines desde Atlanta, cerca de la costa este de Estados Unidos. Unas cinco horas después y tras haber cruzado en diagonal casi todo el país, Ashley descendía del Boeing 737 en el Aeropuerto Internacional de Portland, en Oregon, con su hija en brazos, una niña de dos kilos y medio nacida en el aire.
Dos paramédicas que volvían de sus vacaciones en República Dominicana ayudaron con el parto, que no tuvo complicaciones. El comandante aceleró todo lo que pudo y el vuelo aterrizó 20 minutos antes de lo programado. Brielle Renee Blair, quien nació un par de semanas antes de lo previsto, no pudo esperar y llegó a este mundo casi cuando el avión tocaba tierra. Ahora es una skyborn (nacida en el cielo), que son casos muy especiales: en casi un siglo hubo menos de cien bebés cuya sala de parto se improvisó a 35.000 pies de altura.
Ashley Blair pretendía que su madre, que vive en Oregon, la acompañara durante el parto. Pero la pequeña Brielle tenía otros planes: nacer en el momento menos indicado. Tina Fritz y Kaarin Powell son dos paramédicas que volvían de disfrutar unas vacaciones en la playa. Pero después de tanto descanso les tocaba trabajar en pleno vuelo: primero atendieron a un pasajero que se descompensó. No habían terminado con él cuando una azafata se acercó y les dijo que había una embarazada que parecía haber entrado en trabajo de parto.
Fritz y Powell vieron que Ashley Blair tenía contracciones cada vez más continuas y no dudaron en ponerse manos a la obra. Le pidieron a una azafata que les llevara mantas y un kit obstétrico. “No tenemos”, recibieron como respuesta, y las paramédicas tuvieron que improvisar. Juntaron mantas de otros pasajeros y Powell se sacó uno de los cordones de sus propios zapatos para usarlo como torniquete y abrir una vía intravenosa.
“Ok, es hora. Tengo que pujar”, gritó la mujer embarazada, justo cuando las azafatas les pidieron a Fritz y Powell que regresaran a sus asientos porque el avión estaba a punto de tocar tierra. Pero ellas hicieron todo lo posible por recibir el nacimiento antes de llegar a Portland. Ashley Blair hizo tres pujos “súper buenos, y la bebé salió muy, muy rápido. Fue algo muy lindo”, comentó Fritz. Powell cortó el cordón umbilical y se sentó con la bebé en brazos. Fritz se ubicó a su lado en el preciso momento del aterrizaje. “La bebé se puso rosada de inmediato. Estaba preciosa. La mamá se portó como una estrella de rock”, recordó Fritz.
Con el avión todavía en movimiento hacia la terminal, Blair tuvo por primera vez a su hija en brazos, y todos celebraron tomando fotos antes de que trasladaran a la madre y su bebé a un hospital local. “Siento que ahora seremos amigas para siempre”, aseguró Fritz.
No es la primera vez que un bebé nace en pleno vuelo, pero es una situación muy poco habitual. Shona Kirsty Yves (cuyas iniciales forman la palabra sky, cielo en inglés) nació el 2 de noviembre de 1990 en un avión de British Airways, rumbo a Londres. Años más tarde descubrió que ni las aerolíneas ni la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) tienen un registro preciso de nacimientos en vuelo en la historia de la aviación, por lo que inició su propia investigación: el primer skyborn nació en 1929, y desde entonces hasta 2023 se habían reportado 95 casos, aunque quizás haya algunos más. Al menos tres de esos recién nacidos no sobrevivieron.
Shona cuenta que es un mito aquello de que los skyborns tienen pasajes gratuitos de por vida. Tiene pasaporte británico con la aclaración “Born at sea” (nacida en el mar), y confirma que el tema de la nacionalidad de un skyborn es algo verdaderamente complicado, sin una respuesta definitiva. No hay leyes internacionales al respecto y cada país tiene su política, que es lo más importante ya que las aerolíneas son “territorio ficticio” en el aspecto jurídico. Entonces habrá que ver lo que dice la ley del país sobre el cual nació. O la del país del que despegó el avión. O la del país de la aerolínea.
En Estados Unidos y su espacio aéreo, los skyborn automáticamente reciben la nacionalidad norteamericana, por lo que prácticamente no hay dudas de que Brielle Renee Blair tendrá un pasaporte estadounidense, que además es la misma nacionalidad de su madre. En la Unión Europea se rigen por el principio ius sanguinis, el derecho de sangre. Esto es: si los padres son españoles, el bebé será español. Lo mismo ocurre con aeronaves del Reino Unido. Pero hay países que se rigen por el ius solis, el derecho de suelo. Es lo que pasa con los nacidos en espacio aéreo argentino, que automáticamente tienen la opción de adoptar la nacionalidad argentina.
