19.8 C
Santa Fe
15 abril, 2026

El trabajo remoto pierde terreno: 83% de los empleadores retomó la presencialidad total

Según estudios recientes, la modalidad híbrida es la más extendida en Argentina, aunque las empresas están estructurando más las reglas. El debate se traslada a la gestión técnica de los nuevos modelos.

El 83% de los argentinos trabaja hoy de manera totalmente presencial, si bien la mitad reconoce que preferiría combinar días en la oficina y home office. El trabajo 100% remoto es minoritario: apenas el 5% lo ejerce actualmente y solo el 8% lo elegiría como modalidad ideal, según el último informe de Randstad.

Cinco años después del boom, el teletrabajo no desaparece, pero tampoco conserva el aura transformadora de 2020. Se consolida como parte del menú organizacional, aunque cada vez más regulado. La oficina vuelve a ganar protagonismo, impulsada por la cultura corporativa, la necesidad de cohesión y, en algunos casos, por decisiones estratégicas vinculadas a costos y estructura.

En Argentina, el esquema dominante en grandes empresas sigue siendo el híbrido (69%, según PwC), aunque con reglas cada vez más estructuradas. El modelo flexible de “trabajá desde donde quieras” parece estar llegando a su fin.

Una investigación de la Universidad Abierta Interamericana sobre teletrabajo en Argentina revela que el fenómeno es mucho más complejo que una simple dicotomía entre casa y oficina. El teletrabajo trajo ventajas evidentes: ahorro de tiempo de traslado, mayor autonomía y mejor conciliación en algunos casos. Pero también expuso riesgos significativos: jornadas extendidas difíciles de auditar, horas extras discutidas y problemas para validar asistencia en esquemas híbridos comenzaron a formar parte de la nueva normalidad.

El debate deja de ser ideológico y se vuelve técnico: ¿Cómo se controla la asistencia en modelos híbridos? ¿Cómo se liquidan horas extras cuando parte del equipo trabaja desde su casa y otra parte en planta? ¿Cómo se gestionan accesos en organizaciones con múltiples sedes?

Desde la perspectiva del empleado, un estudio de la Comunidad de Mujeres en Negocios de UdeSA detectó que el regreso intensivo a la presencialidad no solo incrementa el cansancio, sino que además no mejora los niveles de productividad. El 86% señala que el trabajo remoto tiene un impacto positivo en el bienestar general, el 88% sostiene que la presencialidad eleva el cansancio semanal y el 78% se percibe más productivo trabajando en remoto.

Sin embargo, un informe reciente de Resume Builder —realizado sobre casi 1000 líderes empresariales en Estados Unidos— anticipa que una de cada tres compañías planea eliminar por completo el trabajo remoto en 2026. Casi la mitad espera que su personal asista al menos cuatro días por semana a la oficina.

La duda en las organizaciones reside ahora en si se sabrá gestionar esa transformación sin volver a reproducir los errores del pasado. Un condicionante adicional es que, según las encuestas, hay un 9% de talentos decidido a renunciar si se le exigiera volver a la presencialidad total y un 53% que comenzaría a buscar otro empleo con mayor flexibilidad.

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS