Investigadores argentinos evalúan un aerosol nasal a base de carragenina que podría reducir los contagios de hantavirus. El estudio, aún en fase experimental, se basa en una experiencia previa que mostró resultados positivos durante la pandemia de Covid-19.
Mientras el hantavirus vuelve a generar preocupación en distintas zonas del país, especialmente en la Patagonia, científicos argentinos avanzan en una investigación que podría abrir una nueva herramienta preventiva contra la enfermedad: un spray nasal capaz de bloquear el ingreso del virus al organismo.
El estudio está siendo desarrollado por investigadores del Conicet junto al Laboratorio Nacional de Referencia de Hantavirus del Instituto Malbrán y parte de una experiencia previa que ya había mostrado resultados durante la pandemia de Covid-19. La investigación se encuentra todavía en fase experimental, pero los primeros resultados despertaron expectativa dentro de la comunidad científica.
El spray que ya se usó contra el Covid
El producto que se está evaluando no es nuevo ni experimental. Se trata de un spray nasal a base de carragenina, un compuesto natural extraído de algas rojas que desde hace años se utiliza en distintos productos farmacéuticos y alimentarios. Durante la pandemia, estudios realizados en personal médico mostraron que su aplicación frecuente reducía significativamente los contagios de coronavirus. Según aquellas investigaciones, el uso del spray cuatro veces por día logró disminuir hasta un 80% las infecciones en profesionales expuestos al virus. Ahora, los científicos intentan comprobar si ese mismo mecanismo podría funcionar también frente al hantavirus.
Por qué creen que podría servir
La hipótesis científica parte de una característica específica de la cepa Andes, la variante de hantavirus que circula en Argentina y que provocó brotes importantes en la Patagonia. A diferencia de otros hantavirus detectados en distintas partes del mundo, la variante Andes tiene capacidad de transmisión entre personas. Ese comportamiento se asemeja parcialmente a virus respiratorios como el Covid, razón por la cual los investigadores creen que el spray podría actuar como una barrera preventiva. Los primeros ensayos in vitro realizados en el Instituto Malbrán sugieren que la carragenina funcionaría como una especie de “atrapa virus”, bloqueando el ingreso del hantavirus por la nariz e impidiendo que llegue a los pulmones, donde suele desarrollarse la infección más grave.
Una investigación todavía experimental
Los especialistas remarcan que el estudio se encuentra en una etapa inicial y que todavía falta comprobar su efectividad real en humanos frente al hantavirus. Para validar científicamente el método sería necesario realizar ensayos clínicos durante un brote activo, algo difícil de planificar por la propia dinámica imprevisible de la enfermedad. Uno de los antecedentes que podría servir como referencia es el brote registrado en Epuyén, Chubut, en 2019, cuando hubo 34 contagios y 11 muertes. Los investigadores estiman que podrían necesitar alrededor de un año más para obtener resultados concluyentes.
Qué es el hantavirus y por qué preocupa
El hantavirus es una enfermedad viral grave transmitida principalmente por roedores silvestres infectados, especialmente a través de saliva, orina y excrementos. Los contagios suelen producirse cuando las personas inhalan partículas contaminadas presentes en ambientes cerrados, galpones, cabañas o zonas rurales. La enfermedad puede provocar fiebre, dolores musculares, dificultad respiratoria y cuadros severos de compromiso pulmonar. En Argentina, los casos aparecen principalmente en regiones cordilleranas y patagónicas, aunque también existen focos en otras provincias. La cepa Andes es una de las más vigiladas justamente por su posibilidad de contagio entre humanos.
El spray no reemplaza otras medidas
Los científicos aclaran además que el aerosol nasal no funcionaría como tratamiento para personas ya infectadas. La idea es utilizarlo como herramienta preventiva complementaria junto con otras recomendaciones sanitarias: ventilación de ambientes, aislamiento de casos, control de roedores, medidas de higiene y cuarentena ante contactos estrechos.
